El cuarto de baño es, sin duda, la estancia de la casa que más agua consume y, por tanto, representa un gasto importante. Sin embargo, hay formas sencillas de reducir la factura del agua, para ayudar al planeta y a tu cartera.
Un baño consume una media de 200 litros de agua, mientras que una ducha utiliza 60 litros.
Por lo tanto, el cálculo se hace rápidamente: ¡la ducha es mucho más económica!
Para evitar la tentación de bañarse, opta por una cabina de ducha.
Verá rápidamente la diferencia en su factura de agua... siempre que, por supuesto, no se pase horas en la ducha.
Los ahorradores de agua funcionan mezclando el agua con el aire, para consumir menos agua.
El resultado: un ahorro de hasta el 40% en el consumo de agua. Piénsalo.
Una de las razones por las que se desperdicia agua en la ducha es el tiempo que se emplea en encontrar la temperatura adecuada.
Para remediarlo, opta por un grifo mezclador, con mando monomando, o un grifo termostático, que regula automáticamente la cantidad de agua caliente y fría.
Es una forma de ahorrar dinero y aumentar el confort al mismo tiempo.
Puede no parecer un gran problema, pero un grifo que gotea puede desperdiciar hasta cuatro litros de agua por hora.
Si esto persiste, la factura puede aumentar rápidamente. Por eso es importante reparar los grifos tan pronto como se produzca una fuga, además de revisar si hay atascos en tuberías.
Para detectarlos, basta con anotar el consumo que aparece en el contador por la noche.
Si notas una diferencia a la mañana siguiente, ¡hay una fuga en alguna parte!
Una descarga de inodoro consume una media de diez litros por uso.
Para reducir este consumo, es útil gestionar su flujo, mediante un sistema de doble control. Uno de los botones activa un flujo de agua débil, mientras que el otro envía un flujo más fuerte.
De esta manera, ¡no hay más desperdicio!